¡Qué no para de llover! ¡Qué el grifo del cielo se lo han debido de dejar abierto! ¿Quién pagará esta avería de la inundación?
¡Qué no se pueden sembrar las patatas! ¡Estamos en Junio y sin dar una patada a un tabón! Pero es que lo más grave es que no se puede ni entrar en las fincas a oler, están como las sopas que hacía mi madre cuando íbamos a segar, caldosas.
Así que si no se siembran las patatas, ¿cuando tocará atroparlas? Porque si se siembra tarde, no se puede pretender recoger pronto.
¡Y las pobres huertas! Sin sembrar ni la mitad, cuando deberían estar sembradas y bien crecidas ya todas las partes: patatas, lechugas, tomates, pimientos, guisantes, fréjoles, cebollas, fresas, zanahorias, jiganteas, etc. etc.
Hoy es San Antonio, en el Rebollar se le pide como siempre al Santo para el campo, pero este año habrá que pedírle otra cosa.
¡Me recuerdo de la canción de "San Antonio y los pajaritos", que la cantaba mi hermana y que luego me la aprendí yo! Hace pocos años conseguí una cassette de CECILIO, que la incluía en su repertorio. Me hizo ilusión.
¿YA CONOCES ESTE PUEBLO?
Si no eres vecino, residente, nacido, criado o bien hallado en este pueblo, deja la incredulidad y acércate a él. Puedes comprobar personalmente cuánto hay de bueno y de cuánto puedes disfrutar.
Es un pueblo pequeño, integrado por pocas edificaciones, aunque alguna tan significativa como su iglesia, perteneciente al estilo románico del norte de Palencia. Con terreno de cultivo, montes, fuentes, prácticos caminos, río, encinares, pinares, robledales, choperas, caza en abundancia, patatas de calidad significativa, etc.
Y, sobre todo, el buen carácter de sus gentes, el trato familiar y alegre, y su estratégica situación geográfica, pues enlaza en su cruce de carreteras tres direcciones, desde Olmos de Ojeda, desde La Vid de Ojeda y desde Dehesa de Montejo.
Este pueblo te abre los brazos y te da la bienvenida. Si te animas a visitarle, saldrás gratamente sorprendido. Y quedarás con ansias de volver.
"LO MAS BELLO, QUINTANATELLO, EN LA OJEDA"
Es un pueblo pequeño, integrado por pocas edificaciones, aunque alguna tan significativa como su iglesia, perteneciente al estilo románico del norte de Palencia. Con terreno de cultivo, montes, fuentes, prácticos caminos, río, encinares, pinares, robledales, choperas, caza en abundancia, patatas de calidad significativa, etc.
Y, sobre todo, el buen carácter de sus gentes, el trato familiar y alegre, y su estratégica situación geográfica, pues enlaza en su cruce de carreteras tres direcciones, desde Olmos de Ojeda, desde La Vid de Ojeda y desde Dehesa de Montejo.
Este pueblo te abre los brazos y te da la bienvenida. Si te animas a visitarle, saldrás gratamente sorprendido. Y quedarás con ansias de volver.
"LO MAS BELLO, QUINTANATELLO, EN LA OJEDA"