¿YA CONOCES ESTE PUEBLO?

Si no eres vecino, residente, nacido, criado o bien hallado en este pueblo, deja la incredulidad y acércate a él. Puedes comprobar personalmente cuánto hay de bueno y de cuánto puedes disfrutar.

Es un pueblo pequeño, integrado por pocas edificaciones, aunque alguna tan significativa como su iglesia, perteneciente al estilo románico del norte de Palencia. Con terreno de cultivo, montes, fuentes, prácticos caminos, río, encinares, pinares, robledales, choperas, caza en abundancia, patatas de calidad significativa, etc.


Y, sobre todo, el buen carácter de sus gentes, el trato familiar y alegre, y su estratégica situación geográfica, pues enlaza en su cruce de carreteras tres direcciones, desde Olmos de Ojeda, desde La Vid de Ojeda y desde Dehesa de Montejo.

Este pueblo te abre los brazos y te da la bienvenida. Si te animas a visitarle, saldrás gratamente sorprendido. Y quedarás con ansias de volver.



"LO MAS BELLO, QUINTANATELLO, EN LA OJEDA"







jueves, 21 de mayo de 2009

¡CAMPO, CAMPO, CAMPO!

Con las penurias, la desilusión, la falta de alicientes, la miseria, la pobreza, el olvido, las desatenciones, etc., etc., que van sangrando la vida y obras de los agricultores (antes eran labradores), y que van decayendo a pasos agigantados, porque no se han escuchado, y bien que se han hecho oír los lamentos y quejidos, de estas personas que ya no pueden más, que se sienten totalmente impotentes de continuar, EL CAMPO se muere y está agonizando, pero esto no es cuestión de unas fechas para acá, es una enfermedad que se ha ido agravando y en estos momentos, a mi entender, está en estado crítico. La medicación que sería necesaria está prescrita, pero el tratamiento no se ha llevado a cabo, y, sin embargo, la enfermedad se va recrudeciendo, y la agonía se vislumbra. España era y fue agrícola en su mayoría, pero hoy aquello parece que no agrada recordarlo, y quienes casi tozudamente hoy se empeñan en continuar aquella labor, están pagando, y no es exageración, con su propia vida, que no ya con su economía, la situación lamentable que refleja la actualidad. ¡Es una pena, una triste pena! Los que más o menos sentimos y amamos el campo, en toda la extensión de la palabra, ante los hechos que se están produciendo a diario, nos irrita y enerva y nos embarga en una tristeza tal, que hasta las lágrimas se nos llegan a caer. ¡Pobre campo!