¿YA CONOCES ESTE PUEBLO?

Si no eres vecino, residente, nacido, criado o bien hallado en este pueblo, deja la incredulidad y acércate a él. Puedes comprobar personalmente cuánto hay de bueno y de cuánto puedes disfrutar.

Es un pueblo pequeño, integrado por pocas edificaciones, aunque alguna tan significativa como su iglesia, perteneciente al estilo románico del norte de Palencia. Con terreno de cultivo, montes, fuentes, prácticos caminos, río, encinares, pinares, robledales, choperas, caza en abundancia, patatas de calidad significativa, etc.


Y, sobre todo, el buen carácter de sus gentes, el trato familiar y alegre, y su estratégica situación geográfica, pues enlaza en su cruce de carreteras tres direcciones, desde Olmos de Ojeda, desde La Vid de Ojeda y desde Dehesa de Montejo.

Este pueblo te abre los brazos y te da la bienvenida. Si te animas a visitarle, saldrás gratamente sorprendido. Y quedarás con ansias de volver.



"LO MAS BELLO, QUINTANATELLO, EN LA OJEDA"







martes, 11 de febrero de 2014

TIEMPO DE LEÑA

Todo pasa y todo queda, como dijo el poeta. Sí. Pero en este caso, no, o sí. Depende de cómo se quiera ver. Hablamos de la leña que disponía para las placas, la hornacha o la glorieta. ¡Qué tiempos aquellos en los que a golpe de hacha se preparaba la leña, desde que se cortaba en la suerte hasta que se almacena en el leñero! Pero hoy, los tiempos han cambiado y las innovaciones dan paso a otros procedimientos y a otros sistemas. El hacha no queda relegado, pero sus aplicaciones se han visto mermadas. Aquellos días en que al despuntar el sol frío del invierno asomaba con sus débiles rayos y se comenzaban a escuchar los golpes en el picadero, ya han cesado o han mermado su cadencia y sus sones. Porque ha llegado LA ASTILLADORA, que no es una cosechadora más de las que se dispone para hacer las faenas. No. Es un instrumento, artilugio, aparato, chisme casero (existen fabricados industrialmente), o como se le quiera llamar, que simple y sencillamente elimina el tener que eternizarse dando hachazos sin descanso para abrir los troncos de grueso calibre, que antes precisaban de innumerables y contundentes hachazos y cuñas y otros utensilios para desmenuzarles. Con este artilugio accionado con la fuerza bruta del tractor, no se resiste nada, o, prácticamente nada, y todo queda troceado, manejable y práctico para quemar y ofrecernos el agradable calor que en estos días de invierno se necesita. Y así, sin los grandes esfuerzos de anteriores épocas, y relajados y descansados, podemos disfrutar gratamente del  calor de calderas y chimeneas.
¡Eso sí, este "amigo del trabajo" no nos va a realizar el trabajo de la leña al completo! En cuanto a lo menudo: brazados, manojos, atados, etc., será preciso volver a usar el método tradicional: el hacha, el picadero y ambas manos. ¡Para eso aún no se ha inventado nada que lo sustituya!