Viene a mi memoria en estas fechas el recuerdo, pobre y lejano, del Domingo de Ramos. Más ampliamente, la Semana Santa y sus fechas:
Cuando se hacía una limpieza general de la iglesia por las mozas del pueblo, o como se las llamaba, las MAYORDOMAS; se tapaban los monumentos, las imágenes, los crucifijos; se colocaban los guardias (figuras de madera pintadas) que custodiaban el monunento donde se estaba colocado el sagrario, que se había retirado del altar mayor, se disponían los HACHEROS, para colocar las velas que aportaban las vecinas del pueblo,encendidas para iluminar la estancia, y con las lágrimas que se caían de ellas, los chavales, que no hacíamos más que entrar y salir para arrodillados rezar frente a los hacheros, hacíamos nuestras figuras, uñas, bolas de cera, para entretenernos.
Cuando no se podían hacer sonar las campanas ni las campanillas, por lo que se hacía uso de las MATRACAS, MATRACONES y CARRACAS, para avisar a los vecinos de que comenzaban los oficios religiosos.
Y, entre otras cosas propias de estas fechas, y concretamente, del mencionado Domingo de Ramos, yo me recuerdo del dicho que siempre se repetía (y mi a mi madre siempre se lo oía): "DOMINGO DE RAMOS, HORMIGOS HAGAMOS". Pues yo intento mantener la tradición, y les sigo haciendo, quizá no tan exquisitos como eran aquellos de antaño, pero con el mismo sentimiento e ilusión que se hacían entonces.
¡Buen provecho para el que tenga oportunidad de degustarles!