¡Eh, oiga, que cosas como esta no se ven a diario! Como si fuera el día en que estaba trabajando a destajo, se oye el paf paf de su característico sonido! Hace muchos años, como éste, se oía trabajar uno en la Granja de Santa Eufemia en Olmos de Ojeda y otro en Villavega de Ojeda. Las buenas sensaciones de este "animal" contrastaban con las sensaciones de la pareja de animales de verdad que estabas atendiendo en ese momento. ¡Era un lujo, y sólo con verle, se regalaba la vista!
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