
¡Pues no! No la había como se pensó.
En la gran búsqueda de las colmenas por el monte, se me ocurrió mirar en un roble abandonado que dio la casualidad que las encontré, pero el gran problema era los panales no tenían miel. Así que con esa desilusión tuve que regresar a casa, eso sí, con una maravillosa foto.
Lo que se ve, se había cocido dentro del tronco de un roble, que hasta que no se troceó, no se pudo ver su "contenido". La pena es que no se pudo degustar el manjar de la miel.
1 comentario:
¡A ver, Jesús, que nos hemos quedado con la leña, y si no nos movemos, llega el invierno y no nos calentamos!
¿Han vuelto las moscas?
No estaría mal un buen zaraballo de pan untado con manteca y miel.
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