Toda la vida las he conocido y, aunque conocidas, no se olvidan y es agradable recordarlas con el cariño y el aprecio (no tanto hoy y ahora) que se las tenía y se las prestaba.
Siempre nos calmaron la sed en aquellos años en que el dalle, la segadera, y el rastro eran compañeros de fatigas, aparte del sol de verano, que muchos recordamos con nostalgia.
Aquellos tiempos en que el botijo hacía tantos viajes a las fincas como nosotros, o el garrafón o garrafa, o la botella, que para surtirnos siempre nos acompañaba. Y, que por razones de edad, dignidad y gobierno, siempre nos tocaba a los pequeños, aparte de transportar las comidas en los capazos ir a buscar el agua a la fuente, que aunque desconociéramos su emplazamiento, pronto nos situaban, y ¡hala, vete a por agua a la fuente!
Aquellas aguas que, cuando segando la comuña o el trigo, "el sol apretaba de lo lindo" y el sudor bañaba la frente que bajo la raída sombra de un sombrero sudado de paja, aliviaba el sofocante calor y la sed angustiosa.
Aquellas aguas que con tranquilo discurrir por los arroyos solitarios se acercaban hasta las fincas y las huertas para aliviar también su sed y regar las plantaciones que se mostraban sedientas.
Aquellas aguas, todas aquellas aguas y estas aguas y todas estas aguas que brotaban entonces y brotan ahora en estas fuentes tan queridas y tan vivas entonces y hoy, nos siguen aliviando y calmando nuestra sed espiritual del recuerdo y la memoria y nuestras sed fisiológica.
Cuando me acerco a alguna de ellas, siento emoción y se agolpan en mi memoria cantidad de recuerdos y momentos inolvidables, y no me resisto a tomar un trago y saborearlo como si de un suculento manjar se tratara.
Aquí no están todas, pero sí la mejor representatividad de ellas.Hoy, y a consecuencia de la concentración parcelaria, la ubicación y el aspecto de ellas ha variado algo, pero en el fondo siguen siendo las mismas.
Y, aprovechando la coyuntura del momento, quiero traer aquí el recuerdo del Tío Tino (Constantino García, el impulsor y conservador hasta su fallecimiento de la fuente de Fuentelamora y Valdelasfuentes). También quiero tener un recuerdo para Matías (Matías Solache), que también dedicó algunos de sus ratos en el mantenimiento de las fuentes. Los convecinos del pueblo bien que se lo tienen en consideración.
| FUENTE JITO: Fuente de los prados de arriba. En mi modesta opinión, la mejor y más fina agua de todas las fuentes que existen en el pueblo. |
| FUENTE DE BAHILLO: Fuente veterana en el tiempo. Surtía de agua a toda la parte este del pueblo, relativamente cerca, y aunque no es un agua muy fina, es fresca y agradable. |