¿YA CONOCES ESTE PUEBLO?

Si no eres vecino, residente, nacido, criado o bien hallado en este pueblo, deja la incredulidad y acércate a él. Puedes comprobar personalmente cuánto hay de bueno y de cuánto puedes disfrutar.

Es un pueblo pequeño, integrado por pocas edificaciones, aunque alguna tan significativa como su iglesia, perteneciente al estilo románico del norte de Palencia. Con terreno de cultivo, montes, fuentes, prácticos caminos, río, encinares, pinares, robledales, choperas, caza en abundancia, patatas de calidad significativa, etc.


Y, sobre todo, el buen carácter de sus gentes, el trato familiar y alegre, y su estratégica situación geográfica, pues enlaza en su cruce de carreteras tres direcciones, desde Olmos de Ojeda, desde La Vid de Ojeda y desde Dehesa de Montejo.

Este pueblo te abre los brazos y te da la bienvenida. Si te animas a visitarle, saldrás gratamente sorprendido. Y quedarás con ansias de volver.



"LO MAS BELLO, QUINTANATELLO, EN LA OJEDA"







domingo, 14 de noviembre de 2010

¡CUANDO LA SEMENTERA ERA OTRA COSA!

Eran otros tiempos y otros métodos.


Aunque prácticamente ya está concluida la sementera, puede que algún terreno rezagado se encuentre pendiente de labrar. ¡Claro, con la sequía que se dejaba sentir en el campo...! Casi se veía imposibilitada la conclusión de las tareas de siembra, pero aún así, con un poco de esfuerzo y tesón se ha conseguido rematar.

Bien es cierto que hoy día, amparados por la maquinaria y aperos actualizados y con los fabulosos tractores que hay, se pueden aprovechar las jornadas de trabajo hasta la última hora, e ¡incluso por la noche se trabaja de igual modo que por el día!

¡¡Quien vio aquellos años de duro empeño y esfuerzo para realizar estas faenas!! Cuando los caballos, los bueyes o las vacas "eran el tractor de entonces". Pero es que no había otra alternativa posible.

Era el brabán, insignia más que destacada de la sementera, que hundido hasta el máximo, se encargaba de voltear la tierra. ¡Y el bisurco, el giratorio, el mariposa...., etc.! Era cuando para dar "más potencia" a la pareja que tiraba del arado se encuartaba otra pareja. Era cuando para ir a las fincas más lejanas del pueblo había que madrugar mucho y llevar casi todos los aperos a la vez en el carro, y el grano, y el mineral... Era cuando los otoños eran otoños, y el frío ya se dejaba notar y calaba muy adentro, pero había que combatirlo como fuera, pues la faena no admitía demora. Ciertamente pensar ahora en aquellas imágenes pone casi la carne de gallina. ¡Si hubiera que hacer los trabajos del campo con aquellos "adelantos", habría tajo para dos años! Por suerte, la vida ha cambiado a mejor en ese sentido y la situación actual no tiene nada que ver con aquella. Se me viene a la memoria el remoclete (remoquete): "¡Si levantaran la cabeza los que nos dejaron....!"