
02/05/08 y es viernes
Tras la riada pasada, ahora viene la saturación del suelo, que no puede contener más agua, y está , coimo vulgarmente se dice, como una sopa.
Hay que sembrar las patatas, cosa muy importante para el pueblo. Pero también hay que preparar y sembrar las pipas. Ahora que las pipas están cogiendo auge y es un cultivo que parece que rinde algo.
Y viene el análisis de la situación. ¿Y qué pasa? Pues pasa que como el campo y su suelo está tan repletos de humedad o agua, que no hay forma humana de poder "meterle mano", so pena de quedarse hundido o atestado en medio del trabajo, pues no puede hacerse nada y hay que retrasar la plantación de estos productos, con el consiguiente riesgo de que más adelante la situación cambie y la sequía y falta de agua o lluvia se prolongue y haya que hacerlo deprisa y corriendo. ¡Y así resultará, si es que resulta!
La verdad es que "nunca llueve a gusto de todos", y nunca mejor dicho que en esta ocasión. La paciencia y la resignación son dos heramientas que, por desgracia, el agricultor tiene que usar, tanto como los utensilios propios del campo.
¿Qué hacer? No queda otra alternativa que esperar.
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