¿YA CONOCES ESTE PUEBLO?

Si no eres vecino, residente, nacido, criado o bien hallado en este pueblo, deja la incredulidad y acércate a él. Puedes comprobar personalmente cuánto hay de bueno y de cuánto puedes disfrutar.

Es un pueblo pequeño, integrado por pocas edificaciones, aunque alguna tan significativa como su iglesia, perteneciente al estilo románico del norte de Palencia. Con terreno de cultivo, montes, fuentes, prácticos caminos, río, encinares, pinares, robledales, choperas, caza en abundancia, patatas de calidad significativa, etc.


Y, sobre todo, el buen carácter de sus gentes, el trato familiar y alegre, y su estratégica situación geográfica, pues enlaza en su cruce de carreteras tres direcciones, desde Olmos de Ojeda, desde La Vid de Ojeda y desde Dehesa de Montejo.

Este pueblo te abre los brazos y te da la bienvenida. Si te animas a visitarle, saldrás gratamente sorprendido. Y quedarás con ansias de volver.



"LO MAS BELLO, QUINTANATELLO, EN LA OJEDA"







domingo, 2 de octubre de 2011

¡QUÉ VERANO! ¡QUIEN LO IBA A DECIR!









¡Que casi hace para volver a cosechar otro verano! Mucho calor y que no viene muy a cuento de las fechas en que nos encontramos. Cuando tenía que haber hecho este calor era en julio y agosto, no ahora, ya metidos en el otoño de cabeza. Pero, bueno, si así viene, así lo tomamos y que nadie rechiste. Pasa que el veranillo de San Miguel este año se ha prolongado más de la cuenta, y nos hace el guiño de disfrutar del sol ahora ya que cuando debió de hacerlo, nos dejó con las ganas. ¡Y nunca es tarde....!
Bueno. Que estos calores que nos aprietan nos han pillado un poco desprevenidos, ya que hace un sol que ya quisiera agosto haberlo tenido este año. Que casi "hay que enganchar el trillo" y volver al rastrojo. Pero da la impresión que no es así, y actualmente, aún menos. ¡¡Si los mayores (que nos dejaron) y que tantos esfuerzos y trabajos sudaron vieran el panorama de hoy...!! Pues tendrían que acatarlo y asumirlo, porque los tiempos han cambiado. Y lo que antaño duraba practicamente todo el tercer trimestre del año, ahora en un par de semanas, poco más o menos, queda listo. ¡Eso sí, sin meter la paja! Como las picadoras de las máquinas cosechadoras, la mayor parte, lo trituran y lo dejan esparcido por el rastrojo, sirve de 'abono pajero'. Y es que la paja ahora ni se mete. ¿Para qué? ¡No hay animales, nada más que cuatro gallinas y quien las tiene! Y para eso... ¡no hace falta mucha paja!
Y visto lo visto, ahora queda tantear el mercado para poner el resultado de la cosecha en los almacenes compradores, que no deja de reportar quebraderos de cabeza por intentar mejorar condiciones y precios.

1 comentario:

Anónimo dijo...

mucha espiga y pocas cosechadoras tumbandolas asi no sacamos na