¿YA CONOCES ESTE PUEBLO?

Si no eres vecino, residente, nacido, criado o bien hallado en este pueblo, deja la incredulidad y acércate a él. Puedes comprobar personalmente cuánto hay de bueno y de cuánto puedes disfrutar.

Es un pueblo pequeño, integrado por pocas edificaciones, aunque alguna tan significativa como su iglesia, perteneciente al estilo románico del norte de Palencia. Con terreno de cultivo, montes, fuentes, prácticos caminos, río, encinares, pinares, robledales, choperas, caza en abundancia, patatas de calidad significativa, etc.


Y, sobre todo, el buen carácter de sus gentes, el trato familiar y alegre, y su estratégica situación geográfica, pues enlaza en su cruce de carreteras tres direcciones, desde Olmos de Ojeda, desde La Vid de Ojeda y desde Dehesa de Montejo.

Este pueblo te abre los brazos y te da la bienvenida. Si te animas a visitarle, saldrás gratamente sorprendido. Y quedarás con ansias de volver.



"LO MAS BELLO, QUINTANATELLO, EN LA OJEDA"







martes, 31 de enero de 2012

LA MATANZA DEL CHINO (CERDO)

Como todos los años se celebra el ritual de la matanza del "chino". Unos años, un
poco antes; otros, un poco después, dependiendo de cómo se hayan "portado" (se hayan hecho) o se hayan criado los chinos. Pero siempre se celebra este acontecimiento.
Aunque esta escena parece que va decayendo algo, no tiene atisbos de desaparición. ¡Cómo va a desaparecer! ¡Donde esté, por ejemplo, un buen lomo de los de casa que se quiten todos los del super!
Sí. Ya sabemos que el proceso de la crianza de estos animales es un período de tiempo que exige una dedicación personal y económica (no exenta de gastos continuos), pero no hay que negar la recompensa de la satisfacción que recibe nuestro paladar al saborear nuestros propios y auténticos productos.
¡Qué agradable es el sabor de una morcilla recién hecha y frita! ¡Cómo saben unos filetes "recién hechos", cortados y a la plancha! ¿Y el probar unas jijas antes de llenar los chorizos, qué? ¡Cómo saben unas migas con unos ajos, lomo, chorizo, y costilla y unas manzanas...! ¡Y cómo todo lo demás! ¡Porque hay que dejarlo curar, que si no...! Y es que se hace la boca agua cuando lo estoy escribiendo.
Vamos, que todo ello es una auténtica fiesta para el paladar, aunque, la verdad, si fueran muchos días como éstos...., no sé. Pero ¡¡un día es un día!!
"En la tranquilidad de una mañana fresca cualquiera del invierno en el silencio de las calles se oyen los chillidos (que es más que gruñidos) de los chinos que van a ser sacrificados. Cada día resuena alguno en un lugar diferente. Así, poco a poco, hasta que van cayendo todos".
Para comenzar, se hacen los remolones los remolones al salir del cubil, y chillan y se quejan, pero es su destino. Luego, una vez sacrificados, viene todo el proceso de preparación y disposición para su conservación. Este es un ritual que se sigue al pie de la letra año tras año, sin apenas variaciones, o quizá sí, pero son las adaptaciones a los tiempos, es decir, que ya no se chamuscan con paja de centeno que se guardaba desde el verano, sino con el alcohol; ni se raen con los cuchillos o las tapaderas de las cazuelas para limpiarles, ahora se limpian con las máquinas que sueltan el agua a presión, mucho más higiénicas, cómodas, rápidas y prácticas; ahora ya no se pica la carne con la máquina dando a zancada, ahora se ha motorizado. Ya no se mete la carne en aceite y manteca para su conservación, ahora el envasado al vacío y el congelador lo suplen.
Es decir, que a pesar de los "avances propios de los tiempos", el proceso no ha variado, y se siguen oyendo los gruñidos de los chinos y las ceremonias se siguen sucediendo como antaño, y se brinda y se disfruta de esos momentos.

Chamuscando las "serdas".

Dando un pequeño "fregado".

Foto de carnet.

Primeros pasos de "estazar".

Segundo tiempo de "estazar".

El izado de la "petrina".

El oreo de las morcillas.

El amasado de las jijas.

El proceso de envasado al vacío.

El moje para el sazonado y conservación.

Fabricación de los "torresnos".

La baranda de la alegría.

Cortezas frescas y apetitosas.

Una muestra del producto.

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