¿YA CONOCES ESTE PUEBLO?

Si no eres vecino, residente, nacido, criado o bien hallado en este pueblo, deja la incredulidad y acércate a él. Puedes comprobar personalmente cuánto hay de bueno y de cuánto puedes disfrutar.

Es un pueblo pequeño, integrado por pocas edificaciones, aunque alguna tan significativa como su iglesia, perteneciente al estilo románico del norte de Palencia. Con terreno de cultivo, montes, fuentes, prácticos caminos, río, encinares, pinares, robledales, choperas, caza en abundancia, patatas de calidad significativa, etc.


Y, sobre todo, el buen carácter de sus gentes, el trato familiar y alegre, y su estratégica situación geográfica, pues enlaza en su cruce de carreteras tres direcciones, desde Olmos de Ojeda, desde La Vid de Ojeda y desde Dehesa de Montejo.

Este pueblo te abre los brazos y te da la bienvenida. Si te animas a visitarle, saldrás gratamente sorprendido. Y quedarás con ansias de volver.



"LO MAS BELLO, QUINTANATELLO, EN LA OJEDA"







viernes, 21 de agosto de 2015

¡SE ACABÓ EL VERANO!

Sí. Se acabaron las tareas de la recolección de los cereales, que antes se trillaban y conllevaban todo el proceso propio de viejos tiempos, pero que ahora, con la mecanización y modernización de los trabajos, ya no es ni su sombre de lo que fue, lo cual comporta el estar agradecidos por no estar estancados en aquellos días, y seguir el curso de los tiempos.
Al comienzo de la estación de verano, incluso antes, era un comentario general oír decir que se presentaba un gran verano, pues el campo tenía todos los ingredientes para recoger una cosecha de excelencia, pero como la meteorología no es ciencia exacta sino pura y simple incógnita, pues resultó que algunas premisas fallaron en alguna medida y, al final, pues no resultó decepción, pero sí que dejó un halo de preocupación por lo que pudo haber sido y por lo que al final resultó. 
Pero, a juzgar por los comentarios que se han dejado caer a niveles individuales, la cosa no resultó lo buena que se esperaba, pero, no es que sea alivio del necesitado, ¡ha resultado! La merma se esperaba y así ha sido. La conformidad con los resultados tiene que reflejarse de alguna manera, y se ha reflejado. ¡Bueno, parecía que iba para menos y no ha estado tan mal! ¡Sí, que el grano se ha quedado un poco!
Bien. Ahora sólo queda meter la paja, pero ya no hay que hacerlo con los carros con tableros y redes....., y sin ellos tampoco. ¡Ya no se mete la paja! 
Bueno, si comenzamos por el principio, ¡Ya no se siega, ni se deslinda, ni se hacen morenas pinchándote con los cardos, ni se acarrea con los picos levantando los brazados  de nías con el horcón de purrir! ¡Ya no se trilla con trillos tirados por la pareja, pendientes con el cagadero! ¡Ya no se da vuelta a la parva ni se usan las volvederas! ¡Ya no se bielda ni se da la zancada de la máquina de beldar! ¡Ya la media-fanega está en desuso! ¡Ya el gario y la garia no se sirven! ¡Ya no nos molesta el tamo de la paja! ¡Cómo ha cambiado todo!  
Hace años, para cuando se celebraba la fiesta del Rebollar, en septiembre, aún no se había metido la paja, e incluso, había alguno, no sé si trillando algo, pero sí beldando. ¡Y  cuando se terminaba con la paja, se barría la era! ¡Eran otros tiempos y con otros procedimientos!  
La segunda parte de todo este negocio viene a partir de ahora. Hay que ir pensando, sopesando, valorando y negociando los precios de la venta de todo lo que se ha recogido. ¿Cuánto me he gastado? ¿Cuánto tengo que sacar para no perder?  ¡Y eso es harina de otro costal!






















   


¡Y éste sin preocuparse del verano!

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